jueves, 19 de enero de 2017

La auténtica verdad sobre los hijos mayores

Leí una vez que los hijos mayores son los que más se nos parecen
Son los que se llevan lo mejor y lo peor de nosotros
Los siguientes se llevan una versión más moderada, más contenida
No se llevan tus errores, pero tampoco tus genialidades

Y es que el hijo mayor suele ser ese con el que no conseguiste el parto sin epidural
Ese al que le gritaste porque la crianza respetuosa aún no había llegado a tu vida
Ese con el que la lactancia fracasó porque no tenías la información que tienes ahora
Ese al que no porteaste porque todo lo que sabias de porteo era que la vecina tenía una Baby Bjorn

Al primer hijo se llega con algunos miedos, con mucha ilusión y con una mochila llena de fantasías
Fantasías que suelen tener poco que ver con la realidad
Al segundo hijo se llega con realidad, con experiencia, con más arrugas y más trabajo hecho
Y nos prometemos no volver a equivocarnos, no volver a elegir la salida más fácil

Esta vez no engordaré 20 kg, esta vez comeré mejor y no me medicaré durante el embarazo
Esta vez no iré corriendo al hospital, no perderé de vista lo mejor para ambos y daré todo de mí para que la llegada al mundo sea la merecida, puede que incluso para conseguir un PVDC
Esta vez no me agobiaré con la recuperación física, ni con las horas con la teta 
No escucharé las críticas porque el bebé no sea capaz de dormir sin contacto físico

No me considero una persona de detenerme en el arrepentimiento
creo en la revisión de las acciones propias y en intentar hacerlo mejor cada día
Pero lo cierto es que con respecto a la maternidad, nada, nada en absoluto me hubiese preparado para este papel
como me ha preparado ser madre

No existe libro, vídeo sobre el parto, reunión de asociación de lactancia o de taller de porteo
Ni grupo de facebook sobre el método Montessori o sobre BLW
Ni foro de crianza, ni conversación con todas las madres del mundo afines a mi método de crianza
que me hubiese preparado para algo tan sencillo como amar
como confiar en la naturaleza, en mi propio cuerpo, en que todo es pasajero
como entender que es cierto que el día del parto nace un bebé, pero también nace una madre

Por eso desde aquí mi pequeña Basmati te doy las gracias porque además de mi hija eres el mejor entrenamiento para ser tu madre y la de tu futuro hermano
Y déjame ya que te pida perdón, porque por suerte, y a la vez por desgracia para ambas, esta vez voy a hacer algunas cosas mejor de lo que las hice contigo


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