jueves, 23 de marzo de 2017

Bienvenido, bebé

Bienvenido, bebé

Hueles a mí
A pañales chiquititos
A pelo mojado
A vida

Bienvenido, bebé

Tu cara me resulta familiar
Pero eres una hoja en blanco
Tenemos todo por escribir
Tenemos todo por vivir

Bienvenido, bebé

Sé que las cosas no van a ser fáciles
Sé que voy a tener que repetir batallas que ya habían pasado
Pero sé que estoy plantando la semilla del amor
y que cuando recoja los frutos será increíble

Bienvenido, bebé

Me da hasta tristeza saber que eres el último bebé
que vas a crecer muy deprisa
que no voy a volver a ver esos ojos negros llenos de colirio
hipnotizándome

Bienvenido, bebé

Tu llanto me resulta por ahora extraño
pero tu sonrisa cuando duermes
mientras sueltas la teta en tus sueños
me hace sentir que nos conocemos

Bienvenido, bebé

Aprietas muy fuerte los puños
Frunces mucho el ceño
Te tiembla la barbilla cuando lloras
Te quiero


jueves, 19 de enero de 2017

La auténtica verdad sobre los hijos mayores

Leí una vez que los hijos mayores son los que más se nos parecen
Son los que se llevan lo mejor y lo peor de nosotros
Los siguientes se llevan una versión más moderada, más contenida
No se llevan tus errores, pero tampoco tus genialidades

Y es que el hijo mayor suele ser ese con el que no conseguiste el parto sin epidural
Ese al que le gritaste porque la crianza respetuosa aún no había llegado a tu vida
Ese con el que la lactancia fracasó porque no tenías la información que tienes ahora
Ese al que no porteaste porque todo lo que sabias de porteo era que la vecina tenía una Baby Bjorn

Al primer hijo se llega con algunos miedos, con mucha ilusión y con una mochila llena de fantasías
Fantasías que suelen tener poco que ver con la realidad
Al segundo hijo se llega con realidad, con experiencia, con más arrugas y más trabajo hecho
Y nos prometemos no volver a equivocarnos, no volver a elegir la salida más fácil

Esta vez no engordaré 20 kg, esta vez comeré mejor y no me medicaré durante el embarazo
Esta vez no iré corriendo al hospital, no perderé de vista lo mejor para ambos y daré todo de mí para que la llegada al mundo sea la merecida, puede que incluso para conseguir un PVDC
Esta vez no me agobiaré con la recuperación física, ni con las horas con la teta 
No escucharé las críticas porque el bebé no sea capaz de dormir sin contacto físico

No me considero una persona de detenerme en el arrepentimiento
creo en la revisión de las acciones propias y en intentar hacerlo mejor cada día
Pero lo cierto es que con respecto a la maternidad, nada, nada en absoluto me hubiese preparado para este papel
como me ha preparado ser madre

No existe libro, vídeo sobre el parto, reunión de asociación de lactancia o de taller de porteo
Ni grupo de facebook sobre el método Montessori o sobre BLW
Ni foro de crianza, ni conversación con todas las madres del mundo afines a mi método de crianza
que me hubiese preparado para algo tan sencillo como amar
como confiar en la naturaleza, en mi propio cuerpo, en que todo es pasajero
como entender que es cierto que el día del parto nace un bebé, pero también nace una madre

Por eso desde aquí mi pequeña Basmati te doy las gracias porque además de mi hija eres el mejor entrenamiento para ser tu madre y la de tu futuro hermano
Y déjame ya que te pida perdón, porque por suerte, y a la vez por desgracia para ambas, esta vez voy a hacer algunas cosas mejor de lo que las hice contigo


jueves, 6 de octubre de 2016

Sobre las niñas guapas

La peina
Le echa colonia
Se separa, la observa
Y le dice
pero qué guapa estás!
La pequeña sonríe
Sabe que estar guapa es algo positivo

Y aunque ella no se da cuenta, sabe que guapa no es sólo algo que se es o no se es.
Es algo que se está o no se está.
Y como tal no se está todos los días.
Y desde luego no se está cuando uno se acaba de levantar.
Una está guapa cuando se ha peinado, cuando ha invertido un tiempo de su vida con el objetivo de estarlo.

Y si fuese un niño?
Le repetiría las mismas frases?
Estoy segura de que no
Transmitimos sin darnos cuenta una diferencia abismal. Los niños son o no son guapos. Las niñas si, lo son. Pero también lo están.
Les vamos grabando en el reborde de su pequeñita memoria que se deben acicalar. Y no para su propio bienestar, si no para que una persona externa las juzgue. Les diga que están guapas.

Nos preocupa enormemente el autoconcepto, la autoestima. Nos preocupa esta sociedad en la que las mujeres y su fisico están siempre en el punto de mira, generalmente siendo juzgadas por otras mujeres en términos que creen que marcan los hombres.

Nos preocupa esa forma de somternos las unas a la otras. Esa guerra en la que sólo ganan las industrias cosméticas. Esa forma de tenernos ocupadas en buscar y cumplir referentes en lugar de desarrollarnos como personas.

Y no nos damos cuenta de que todo lo creamos nosotros. Nosotras decidimos si transmitimos o no ciertos valores. A veces es difícil darse cuenta de lo que una fase inocente transmite. De lo que grabamos a fuego día a día entre los muchos quehaceres.
Pero ahí está
Y ahí se queda


jueves, 9 de junio de 2016

Yo también me hubiese divorciado de Albert Rivera

Vaya por delante que no conozco pesonalmente a Albert Rivera y que me parece un hombre especialmente atractivo. Pero creo que de haber sido yo la madre de su hija también hubiésemos acabado separados.

He visto el "Dos días y una noche" de esta semana y escuchándolo hablar sobre cuánto le apasiona su trabajo, sobre que hubo una época en qu se metió tan de lleno en él que descuidó a su familia y a si mismo, sobre las 12/14 horas que se trabaja en campaña/precampaña... he tenido una visión clara de cómo pudo haber sido el tema.

He visto que, como cualquier padre, el nacimiento de su hija supuso un hito en su vida. Un momento culmen, donde se sintió desbordado de amor. Donde no importaba levantarse a las 2 de la mañana, a las 4... a la hora que fuese y cambiar pañales, dar biberones...

He visto cómo, tras una baja de paternidad, quizá incluso más corta de lo habitual, volvió a un trabajo apasionante, reconfortante y absorbente. He visto que, mientras ella seguía en casa por otras, quizá 14 semanas más, él pasó de levantarse las mismas veces a no ir a casa a comer y a veces ni a cenar.

He visto cómo ella se debatió entre aceptar un amor de padre infinito que sólo se materializaba (con suerte) en media hora de dedicación a tareas mundanas como jugar al pilla-pilla o ver un cuento o empezar la enésima batalla de contabilidad ("¿cuántos pañales has cambiado esta semana?" "¿cuántas veces la has dormido?")

He visto cómo el ascenso de Ciudadanos le hizo estar menos y menos disponible cuando estaba presente, eso sí, mientras su fondo de pantalla eran fotos de su pequeña. He visto cómo sus "obligaciones" sociales le hicieron perderse quizá su primer gateo, la primera vez que se puso de pie, sus primeros pasos. Pero llevaba fotos y vídeos de todo en su smartphone.

He visto cómo ella se atrapaba cada vez más en su vida de madre. Porque cuando uno trabaja por cuenta ajena 14 horas significa que el otro está al menos 6 horas comiéndose solo a ese precioso ser devorador de energía vital. Porque hay días que una piensa que ya no puede desarrollarse profesionalmente porque no quiere estar 14 horas sin su pequeña. Hay días en que piensa que la infancia del primogénito tendría que ser dulce para su madre y no amarga, que esa soledad no era lo que buscaba en la vida, que quizá se ha equivocado de momento, de persona, de decisión. Quizá lo llamó durante una reunión para contarle anécdotas del bebé, él le dijo que no podía en ese momento y nunca le devolvió la llamada. Quizá le dijo que no podía más y él respondió que eso no era posible, que su pequeña era preciosa y pasar tiempo con ella, un lujo.

He visto cómo los puntos en común entre ellos se fueron esfumando. Antes de tener hijos prácticamente es tu trabajo lo que te define... pero a ella ya no le importaba tanto el suyo y el de él... sólo escuchar hablar de ese sueño en el que ponía más ilusión, más tiempo, más ganas... le hervía la sangre... Y sus conversaciones quedaron prácticamente reducidas a reproches, a discusiones acaloradas por la silla del coche, a contestaciones sarcásticas...

Y el amor se rompió.

Ausentarte en una responsabilidad compartida no es más que enseñarle al otro a no necesitarte. Y si deja de necesitarte deja de esperar nada de ti... y si no espera nada de ti... ¿qué os queda?

Decía Albert que él no comprende lo de seguir juntos por los hijos... y así fue... y por supuesto que tienen una relación cordial... porque al final, simplemente, seguir juntos dejó de tener sentido para ambos.

Él tiene la custodia compartida. Pero no tiene tiempo para ejercerla.


jueves, 12 de mayo de 2016

Lo estás haciendo bien... ¿seguro?

Con motivo del día de la madre, muchos han sido los vídeos, textos, etc. que he visto en las redes sociales y blogs alabando la labor muchas veces olvidada de las que dan la vida. 

Los pilares de la familia, las primeras en sacrificar... pero también las que a veces pierden los nervios, las que se cansan, las que quieren tener derecho a no ser siempre felices...

Los vídeos y textos justifican, apoyan, tranquilizan por estas pequeñas faltas... se repite que no pasa nada, que lo que necesitan los pequeños es amor y de eso tenemos para dar y regalar... y yo me pregunto... ¿es eso cierto? ¿Basta con el amor? ¿Basta con querer respetarlos aunque no siempre lo hagas? ¿Basta con no gritarles mucho? ¿Bastaría en tu trabajo con intentarlo? ¿Le bastaría eso a tu jefe cuando tu equivocación le costase dinero?

Yo creo que no llega. Ya me vais a perdonar si no estáis de acuerdo. Pero creo que no es suficiente con intentarlo. Creo como imaginaréis que ser madre es un trabajo. Un trabajo de alta preparación, alto riesgo y alta responsabilidad. Creo que formar una persona y lanzarla al mundo es un trabajo sólo comparable con dirigir un país o una multinacional. Con la diferencia de que sólo tienes unos años para hacerlo y que en esos años la jornada es de 24 horas. Creo que si dirigiésemos una de estos imperios, ya sea del dinero o de la política, no iríamos por ahí diciéndonos "no te preocupes", "lo estás haciendo bien". 

Comprenderíamos que se pueden cometer errores y que a veces las consecuencias no se notan, pero otras, los errores se pagan en sutiles marcas para toda la vida.
Entendemos que si fuésemos el CEO de Volkswagen y hubiésemos liado la estafa de las mediciones de humo la empresa lo pagaría caro, pero no entendemos que cuando perdemos los nervios con nuestro toddler un día sí y otro día no estamos creando una persona inestable emocionalmente.

Preferimos minimizar nuestros errores, pensar que no pasa nada, que sólo somos humanos, que toda la vida las madres han gritado y han lanzado la zapatilla y no ha pasado nada. 

Tenemos un miedo atroz a la crítica. Incluso a la autocrítica. Tenemos miedo a confrontar lo que hacemos con lo que realmente deberíamos hacer, quizá porque sabemos que saldremos perdiendo. Y nosotras somos la generación que no pierde, la generación de las grandes promesas. La generación que sólo tenía que estudiar para llegar a ser lo que quisiese. La generación de las oportunidades. La generación de las grandes comodidades. La generación que rechazó de pleno todas las ideas del sacrificio personal, tan ligadas al catolicismo. La generación del "si no te gusta, lo dejas", del "si te hace sentir mal es que no es bueno". La generación del hedonismo.

Y no me malinterpretéis, no digo que yo no cometa errores ni que debamos ser madres perfectas 24-7. Digo que es necesario hacer balance periódico de lo que estamos haciendo. Con valor, con sinceridad. Desnudarnos. Y pensar qué debemos intentar hacer mejor.

Es verdad que ser madre es un trabajo que no se valora. Es cierto que afrontar la maternidad de esta forma, desde el esfuerzo continuo de ser mejor cada día no te va a dar dinero, ni años cotizados, ni cestas de navidad, ni admiración, ni un simple gracias. 

Pero te dará algo que cualquier otra forma de afrontar tu crianza no te da. Tranquilidad. Satisfacción. Porque entonces sí que lo estarás haciendo lo mejor que puedes. Y no necesitarás ningún vídeo apacigua-conciencias que te lo diga.


martes, 3 de mayo de 2016

Basmati cumple 2 años - parte II - Comida

Para empezar permitidme que os deje linkeada la parte I Decoración por si visitáis esta entrada en un futuro a través de un enlace concreto :)
Y dejadme que os deje también la comida que puse cuando Basmati cumplió 1 añito y es que partiendo un poco de lo que había puesto el año pasado fue como empecé a diseñar lo que iba a poner este.


Empezaré por contaros algo sencillo. Donde el año pasado había preparado unas fresas bañadas en chocolate y unas oreos también bañadas en chocolate, este año puse unas brochetas de frutas (fresa, frambuesa y arándanos) y si os fijais una pequeñita fondue. Todo un éxito! No contaba con ello, pero no quedó ninguna. Incluso hubo quien se aventuró a bañar en la fondue una galleta.

Hablando de galletas... vamos con ellas? jeje



Ingredientes:

  • 125 g. de mantequilla
  • 125 g. de azúcar
  • 1 huevo
  • 450 g. de harina
  • 60 g. de almendra molida
  • 1/2 sobre de levadura química
Preparación:

Troceamos la mantequilla y la dejamos mínimo 1 hora a temperatura ambiente. Tras esto la mezclamos bien con el azúcar hasta que blanquee. Añadimos el huevo, integramos bien y añadimos la almendra, la harina y la levadura, mejor todo previamente tamizado.
Se nos queda una masa típica de galletas que hay que amasar ya con las manos... vamos extendiendo, aplastando, recortando con la forma... y al horno, 180ª unos 5 - 10 minutos, hasta que las veamos dorarse por los lados.


Junto a las galletas sé que lo que más os llama la atención son mis fantásticos cupcakes, pero de estos no puedo daros la receta, lo siento! Eso sí, podéis hablar con Tartastik por si se animase a dar un curso próximamente :)





Los cupcakes son de vainilla, y las coberturas una es praliné de chocolate y la otra frosting de queso crema, al que añadí un poco de mermelada de frutos rojos y la fruta como decoración


Lo que sí os cuento es como he hecho los otros 2 platos que os faltan por fichar en esta mesa. A la izquierda del todo tengo cakepops a'hoy.



Ingredientes:

  • 1 bizcocho de yogur
  • Queso crema (tipo Philadelphia)
  • Pepitas de chocolate
  • Cobertura de chocolate
Preparación

Destrozamos el bizcocho jajaja. Yo lo hice con una picadora. Añadimos pepitas de chocolate y un poco de queso crema, hasta que nos quede una textura moldeable para hacer bolitas. Formamos bolitas, las pinchamos con el palillo, las pasamos por la cobertura de chocolate y a secar :)

Y por último, otro éxito inesperado de la tarde, minitartas de queso.



Ingredientes:
  • 75 g. de galletas maría
  • 30 g. de mantequilla
  • 350 g. de nata
  • 350 g. de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 40 g. de azúcar
  • 7 g. de gelatina en polvo
  • Mermelada y fruta para decorar
Preparación

Lo primero de todo cogemos un molde de muffins/cupcakes y ponemos las cápsulas en él. Hecho esto ponemos un cazo al fuego donde mezclamos la nata, el azúcar y el queso. Dejamos que hierva, lo apartamos del fuego y lo colamos. De aquí para mí lo mejor es pasarlo a un vaso de batidora, donde añadimos la gelatina en polvo y le damos una pasada para que quede bien bien disuelta. Rellenamos las cápsulas de magdalena con esta mezcla y lo metemos a la nevera unas 2-3 horas.
Pasado este tiempo picamos bien picadas las galletas y le añadimos la mantequilla previamente fundida. Sacamos el molde de la nevera y añadimos una cucharada sopera de estas galletas desmenuzadas sobre las minitartas. Las metemos de nuevo a la nevera otras 3-4 horas.
Pasado este tiempo desmoldamos con mucho cuidado se nos saldrá parte de la galleta... quitamos bien los papeles de las cápsulas y decoramos con mermelada y fruta al gusto 



martes, 26 de abril de 2016

Basmati cumple 2 años - parte I - Decoración

 Mañana realmente es cuando Basmati habrá cumplido 2 años. Cerraremos así un año de mucha felicidad y muchas cosas hechas juntas... así que qué mejor forma de celebrarlo que con una fiesta...
este año, a diferencia del pasado, ni lo dudé. Era momento de una fiesta estupenda, un poco temática.
De hecho el tema me rondaba en la cabeza prácticamente desde que acabé la celebración del primer año. Podéis ver algunas ideas que me inspiraron en mi tablero de Pinterest de fiestas infantiles.

Justamente inspirada en una de las imagenes que tengo ahí lo primero que pensé fue la pared donde tengo el reloj de vinilo. Este reloj estaba bastante destartalado desde el nacimiento de Basmati (pero no por ella, si no por los gatos), así que decidí comprar otro para cambiarlo una vez pasada la fiesta... y mientras usarlo como decoración.

Cada hora tiene una foto de este último año vivido (la 1 son 13 meses, las 2 14...) todo aderezado con estrellas y esa luna que me costó tanto hacer que al final se quedó bastante miniatura...


 Justo al lado está la mesa de la comida, para la que reutilicé el mantel de hule blanco del año pasado al que le añadí confetti de estrellas.

Quizá recordéis que en mi casa tengo cocina americana. Por lo que mi espacio para decorar es el comedor-salón dividido por el sofá. Lo que os anticipé en redes sociales es el otro lado del sofá. De aquí mis primeras ideas fueron también sacadas de Pinterest, los botes a ambos lados de la televisión.



 Uno de ellos pintado con pegamento liquido y purpurina y con una velita dentro simulando un cielo estrellado. El otro con varitas de estrellas que Basmati montó, desmontó y repartió por toda la fiesta.




Sin duda lo que más destaca no es esto, si no una de las últimas ideas que tuve, las piñatas de luna y de estrellas. Todas realizadas con cajas viejas y cinta de papel, la primera forrada con algodón, las otras con papel crespón dorado.






¿Qué tenían dentro las piñatas? Pues globos, confetti, guirnaldas... resultaron ser las grandes estrellas de la fiesta, suciedad y diversión a partes iguales! jaja





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